“Tierra en propiedad social”

El presidente del Instituto Nacional de Colonización, Andrés Berterreche, planteó “la utopía” de obtener 250 mil hectáreas para colonos antes de culminar el quinquenio. “El directorio anterior logró obtener 43 mil hectáreas de tierra, yo quiero multiplicar por cinco lo que se hizo”, explicó.

Además, Berterreche afirmó que las bases de una reforma agraria en la actualidad “implica temas de acceso a la tierra, su tamaño, las escalas productivas y la propiedad, pero tiene otros componentes: los del trabajo y el trabajador, además de un componente de la importancia de la propiedad social de la tierra”.

¿Cuál fue el punto de partida de esta administración y qué objetivos se trazaron?

A partir del directorio anterior el Instituto Nacional de Colonización (INC) tuvo un cambio favorable muy profundo. Comenzó a ordenarse la gestión de las colonias, los ingresos fueron por merecimientos, hubo una decisión de compra de tierra importante y una distribución de un nuevo tipo de colonización, dándole prioridad a los proyectos colectivos.
En la colonia Raúl Sendic se compraron 2000 hectáreas para caña de azúcar y algún proyecto diversificador, que se dio a cinco organizaciones, de las cuales dos o tres son de sindicatos de trabajadores rurales que hoy son productores. También en Arerunguá, en donde un montón de productores casi nómades, que pastoreaban en los caminos, ingresaron a 1500 hectáreas. Son 27 familias que están trabajando colectivamente. Hay muchos trabajos con grupos, organizaciones de trabajadores rurales y productores sin tierra que ingresaron a la colonia.
La idea en esta nueva administración es profundizar lo que se hizo en la primera.

¿Cómo se piensa profundizar?

Con más compra de tierra, con más organización de colonos y aspirantes a tierra. Para hacer políticas agropecuarias no se puede hacer sin productores organizados a quien destinarlas, porque el campo no es uno solo, tiene un montón de realidades diferentes a las que hay que aplicarles políticas diferenciales.
La visión del gobierno anterior, y de este en particular, es la de realizar políticas diferenciales en favor de la agricultura familiar. Vamos a seguir priorizando ese tipo de políticas, tratando que los colonos que ingresen cumplan con sus obligaciones, que están establecidas en la Ley de Colonización, la 11.029 del año 1948. Es una ley espectacular, lo único malo es que no ha sido aplicada en su totalidad.

¿Por qué no fue aplicada?

Por muchas razones. Muchas veces no contó con los recursos suficientes, porque hubo definiciones políticas al respecto... pero, por muchas cosas.

¿Ahora están los recursos?

Son insuficientes, como siempre, sobre todo para el horizonte que nos planteamos, que es tener bajo la gestión del INC 250 mil nuevas hectáreas. El INC maneja hoy 500 mil hectáreas en total, de las cuales 350 mil están arrendadas a colonos y 150 mil que son de colonos propietarios. Ese horizonte es una utopía. No sé si lo vamos a lograr, porque es un componente muy fuerte, pero vamos en ese sentido.
Fijamos algunas prioridades en ese sentido: que las tierras que adquirimos sean para la lechería, que los campos que no puedan ser lecheros sean para la producción ovina y la adjudicación de tierra para los jóvenes, jóvenes con familia y productores o aspirantes a tierra organizados. Esas son políticas que ya están definidas.

¿Es posible obtener esas 250 mil hectáreas en este quinquenio?

Cuando yo me propongo objetivos voy para adelante, y después veo. Si me frustro porque no llego a lo que quería, de todas maneras sé que me ayudó a caminar en determinado sentido. Tener objetivos fuertes te obligan a tomar determinaciones fuertes.
El directorio anterior logró obtener 43 mil hectáreas de tierra, yo quiero multiplicar por cinco lo que se hizo.

¿Qué demanda de tierra tienen?

Si llegáramos a esas 250 hectáreas, podríamos estar cumpliendo alrededor del 50% de la demanda que hay. Entre los aspirantes a tierra y las necesidades de otros productores chiquitos necesitaríamos 500 mil hectáreas para satisfacer las demandas de las necesidades de tierra.

¿Qué pasa con la extranjerización de la tierra?

Me preocupa más el tema de la concentración, sobre todo el latifundio especulador. Es lo que más nos complica y tenemos que tomar medidas al respecto. No es que no me preocupe la extranjerización, pero dentro de la extranjerización puede haber mucha cosa, por ejemplo extranjeros que se alinean al modelo de desarrollo que proponemos.
Al modelo concentrador no le veo cosa buena. A la concentración solo se la va a poder combatir con una buena colonización.
La extranjerización también me preocupa, fundamentalmente por seguridad en lo vinculado al rodeo nacional y las seguridades propias de nuestra campaña en todo sentido y por la soberanía. Me preocupa la extranjerización por parte de los Estados, que en el mundo se está dando.

¿Y en Uruguay?

Nunca vamos a saberlo directamente, pero hay intenciones. Hay países que han apostado a salir al mundo a comprar tierra. En Brasil hay un revuelo bárbaro por eso. Eso es bien regulable. Que una nación compre tierra es bien complicado.

Una de las banderas históricas de la izquierda ha sido la reforma agraria. ¿Cómo debería ser una reforma agraria hoy, en 2010?

Es una gran discusión. Como no se habla de reforma agraria se cree que se abandonó la idea. Hay que ir un paso más adelante. Es el desarrollo rural. Implica temas del acceso a la tierra, su tamaño, las escalas productivas, la propiedad, pero tiene otros componentes, los del trabajo y el trabajador, un componente de la importancia de la propiedad social de la tierra.
Antes no se hablaba de la propiedad social de la tierra, se decía tierra para el que la trabaja, en realidad la consigna es tierra en propiedad social y que la usufructúe el que la trabaja, que son conceptos distintos.
Hay medidas que desde el INC yo defiendo en el directorio, como por ejemplo que no se venda la tierra del INC a un proletario, aunque sea un trabajador, prefiero que ese trabajador sea arrendatario de un bien que en definitiva es social.
No quiero que el Estado produzca a nivel agropecuario, quiero lo hagan los trabajadores, los productores familiares, los agricultores pero que haya un componente fuerte de lo que es la propiedad social de la tierra, que esté en manos del conjunto de la sociedad organizada.

¿Qué pasa con los terrenos que están en manos del Estado? ¿Puede hacerse el INC de ellos para satisfacer la demanda que tiene?

El Estado tiene sus particularidades. Hay muchas tierras en manos de distintas instituciones del Estado. Nosotros buscamos que aquellos terrenos que no se utilizan con fines propios por parte de esas instituciones se traigan al INC y se traten con mecanismos colonizadores, dándole tierras a los aspirantes y solucionando las demandas que tenemos, que son enormes.
La gran colonización que se hizo en el directorio anterior tuvo que ver con la compra al Banco de Seguros que vino al INC, también las 1500 hectáreas de Arerunguá que pertenecían al Ministerio de Defensa. Salud Pública y Primaria nos dieron terrenos que están en proceso de adjudicación y están siendo ocupados. Hay más, estamos en tratativas con AFE y el Ministerio de Ganadería tiene una serie de terrenos que van venir a la brevedad para que los manejemos.

Publicado en Participando, edición de octubre de 2010.

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