Victoria demoledora

Casi el 54% de los argentinos optaron por darle el respaldo, a través de su voto, a Cristina Fernández de Kirchner para que comande un segundo período de gobierno. Confirmada la aplastante victoria, la reelecta mandataria, en su primer discurso post eleccionario, decidió convocar a la “unidad nacional” del país hermano.

A pesar de que ya en la mañana del domingo 23 de octubre las encuestas a boca de urna destacaban un arrollador triunfo de Cristina Fernández, los argentinos esperaron hasta la noche para volcarse a las calles, y fundamentalmente para llegar a Plaza de Mayo, para celebrar la continuidad de un ciclo político que comenzó en 2003, cuando Néstor Kirchner fue electo presidente.

La reelecta mandataria, después de votar en la mañana, aguardó el resultado electoral en el Hotel Intercontinental de Buenos Aires. En donde, luego de confirmarse su victoria, realizó un discurso en el que agradeció a los votantes y recordó el “cuadro político” que era Néstor Kirchner.

Posteriormente convocó a la unidad nacional. “Quiero apelar a la vocación patriótica de todos los argentinos, de toda la sociedad, porque un país no lo construyen solo sus dirigentes, lo construye su pueblo”, afirmó.

“Por comprensión histórica, por voluntad popular y por decisión política cuenten conmigo para seguir profundizando en este proyecto", subrayó la presidenta.
La mandataria finalizó su discurso adelantando que iría a saludar a Plaza de Mayo, en donde la aguardaba una multitud de personas batiendo el “bombo peronista” y entonando cánticos alusivos a la contundente victoria.

Plaza de Mayo

Difícil resultaba acercarse al estrado en Plaza de Mayo, debido a la inmensa cantidad de personas presentes, al momento que Cristina Fernández subía al estrado, acompañada de sus hijos.

La multitud no dejaba de cantar y saltar, jóvenes emocionados vitoreaban a la triunfadora que subía al escenario para compartir la alegría junto a su pueblo. Las figuras de Néstor y Perón en el recuerdo de los presentes… y también el grupo Clarín fue merecedor de algunas estrofas.

Quizás lo más sorprendente para los que vivimos de este lado del río fue, que en sus primeras palabras, nomás tomar el micrófono enfatizó: “no saben lo que me gusta verlos agitar las banderas. Vamos con esa bandera de Uruguay. Vamos Uruguay también”.

Efectivamente, a pocos metros de la mandataria podía verse nuestra bandera nacional, mezclada con varias de Argentina y las de grupos partidarios, apoyando todos a Cristina.

Entre fernet y fernet, un argentino se acercó al grupo de compatriotas y luego de ofrecer un trago, comentó: “somos hermanos, con todo respeto, pero Tabaré se fue al carajo, ¿no?”.

Las sonrisas compatriotas otorgaron la respuesta y pocos minutos más tarde la conversación de ese grupo ya rondaba en torno a otra pasión: el fútbol.

Pero Plaza de Mayo seguía vibrando al ritmo de las palabras de la presidenta electa, que destacó lo emblemático del lugar y el clima que se vivía. Es que Plaza de Mayo fue un lugar de “encuentros y enfrentamientos” y en esa noche solo la alegría reinaba.

Quizás por eso la presidenta destacó que su administración es “un gobierno que trabaja por el presente, pero especialmente por el futuro”.
“No me mueve ninguna ambición ni interés que no sea el interés de la patria”, añadió luego.

Cristina instó a que la sociedad “se organice en los frentes sociales, en los frentes estudiantiles porque es necesario reconstruir el entramado político a lo largo y ancho del país, para defender a la patria y los intereses de los más vulnerables, y para que nadie pueda arrebatarles lo que hemos conseguido y el futuro de todos ustedes”.

Menos de diez minutos duró el discurso de la presidenta reelecta en Plaza de Mayo, pero bastaron para hacer emocionar hasta las lágrimas a muchos de los presentes. Acompañada de sus familiares más cercanos, del vicepresidente electo, Amado Boudou y con el grito de ¡Argentina, Argentina! la reelecta jefa de Estado abandonó los festejos públicos, que se extendieron hasta la madrugada.

Publicado en Participando, edición de noviembre de 2011.

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