¡Largaron!

La reforma constitucional de 1996 en Uruguay modificó el sistema electoral y entre otras cosas instauró la realización de elecciones internas, el balotaje y la separación de los comicios presidenciales y legislativos de los departamentales, por lo que el ciclo electoral hace que se viva prácticamente un año entero de elecciones.
En junio de 2019 se celebrarán las elecciones internas y simultáneas de los partidos políticos, en octubre de 2019 las legislativas y la primera vuelta presidencial, en noviembre un eventual balotaje entre candidatos presidenciales y en mayo las departamentales y municipales.
Muchos actores políticos –del oficialismo y de la oposición– afirman que la reforma constitucional del 96 extendió la campaña electoral uruguaya, e incluso se discute en ocasiones la posibilidad de volver atrás y celebrar todos los comicios en la misma jornada (a excepción de un eventual balotaje, evidentemente).

Campaña permanente

Se le atribuye a Patrick Caddell, asesor del presidente estadounidense James Carter, ser el autor del concepto de campaña permanente. La historia afirma que Caddell presentó un documento al mandatario norteamericano en donde señalaba que la campaña no podía culminar con el triunfo electoral, sino que era imprescindible continuar en campaña permanente para mantener el apoyo popular.
Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de los ciudadanos no definen su voto durante los últimos meses previos a los comicios, sino que es una construcción progresiva, una decisión que se va tomando a lo largo de todo el período de gobierno y también a lo largo de toda la vida del votante, quizás más aún en Uruguay que en otros países, debido al peso y la tradición que tienen partidos políticos con muchos años.
De todas maneras, más allá del concepto narrado, existen determinados hitos que le dan calor a las campañas, que las marcan y que llevan a movilizar en forma más entusiasta a los militantes.
Seguramente a partir del mismo lunes 28 de octubre de 2019 comiencen los análisis del resultado electoral. Quizás se recordará a un grupo de productores rurales “autoconvocados” que encendieron en Durazno una mecha opositora al gobierno, y que contaron con el apoyo –explícito esta vez– de Andebu. Y que pocos días después, un domingo 4 de febrero en Piriápolis, el Frente Amplio celebró un aniversario que fue el más multitudinario de los últimos años.
Si bien vivimos en una campaña permanente la iniciativa de los “autoconvocados” generó el primer mojón de la campaña electoral y fue, sin dudas, el principal motor que convocó el masivo acto frenteamplista. Si no se hubiera producido la concentración de Durazno es difícil de creer que el Frente Amplio lograra una movilización de esas dimensiones.

La risa, remedio infalible

El humor juega un rol muy importante en la política, quizás más importante del que los propios políticos le adjudican. Para corroborar este concepto no hay más que recordar el daño que le hizo al expresidente argentino Fernando de la Rúa las parodias en El show de Videomatch, de Marcelo Tinelli.
Pues bien, volviendo a los hechos analizados, al “enojo” opositor y a la despectiva denominación de focas que le hacen estos a la masa votante frenteamplista, los militantes de izquierda respondieron con humor, sagacidad e inteligencia.
En primera instancia en las redes sociales surgió el hashtag #agropalooza, en referencia al megafestival de música Lollapalooza y como mofa a los productores rurales “autoconvocados” que preveían que más de 50 mil personas acudirían a la convocatoria en Durazno y lejos estuvieron de alcanzar ese número.
Posteriormente, al conocerse que la oposición, como respuesta, pensaba utilizar el hashtag #focapalooza en la jornada del aniversario frenteamplista, fueron los propios militantes de izquierda quienes lo tomaron primero, lo utilizaron como propio, se rieron de sí mismos y desactivaron la movida comunicacional opositora, la inocularon con fotografías en las redes y además estuvo presente en la oratoria del acto. Incluso en el mismo mitin pudieron apreciarse sombreros de cotillón con forma de foca, un photocall de focas para sacarse fotos, etc.
No cabe duda, en esta campaña permanente que transitamos ya estamos entrando en una nueva etapa, más intensa, más pasional y más masiva. Se trata de una etapa que llegó en forma un tanto precoz si la comparamos con los comicios desde el advenimiento de la democracia, propiciada en gran medida por la coyuntura política que vive la región y por la ansiedad de algunos políticos de turno.
Habrá que esperar y ver cómo se desarrolla el año político en tiempos de campaña permanente. Aún faltan 16 meses para las elecciones internas, tiempo suficiente para que oficialismo y oposición planifiquen sus estrategias para alcanzar sus objetivos electorales y de gobierno.

Publicado en semanario Voces. Edición del 8 de febrero de 2018.

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