La cruzada contra el lawfare

En mis años de estudiante en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de la República tuve la suerte de cursar Terminología, una materia optativa que pertenecía a la carrera de Bibliotecología. Allí recuerdo haber hecho un trabajo sobre neologismos. En ese momento nos pidieron estudiar las nuevas palabras que aparecían vinculadas a la informática, entre ellas muchos extranjerismos, como hardware, software, mouse, etc. Mucho más de una década después, y ya con los extranjerismos informáticos incorporados al lenguaje cotidiano, nos encontramos con neologismos en la política, entre ellos dos que están siendo las vedettes: fakes news y lawfare.
El lawfare, según una muy precisa definición de Camila Vollenweider y Silvina Romano, es “el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que este sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba. El objetivo: logar que pierda apoyo popular para que no disponga de capacidad de reacción”. 
El ejemplo más popular sin dudas sea el del expresidente brasileño Lula Da Silva, encarcelado por el juez Sergio Moro, quien posteriormente terminó siendo ministro de Justicia en el gobierno de Jair Bolsonaro, pero hay muchos, algunos más publicitados que otros.
El lawfare es una herramienta utilizada fundamentalmente en América Latina, pero también ataca a políticos africanos y asiáticos, mientras que en Europa es menos popular, aunque el líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon es una de sus víctimas.
“Antes nos hacían golpes (de Estado) o asesinaban, ahora también siguen haciéndolo, pero el lawfare es menos costoso”, dijo Mélenchon en su visita a Montevideo, en el marco de su gira latinoamericana en la que se encuentra denunciando esta práctica de inhabilitación de actores políticos.
Sí es un problema la persecución, el atosigamiento, la destrucción de la imagen y la reputación, la imposibilidad de competir democráticamente en elecciones o de asumir cargos públicos que sufren algunos actores políticos, pero esa solo es una arista del problema; la otra, e igual de importante, es la manipulación continua que padecen las ciudadanías, que son verdaderas víctimas de acciones premeditadas por el sistema político y judicial, que intentan hacer cambiar en base a estratagemas, por lo general, una actitud electoral o como mínimo la percepción hacia un político.
El auge de las fakes news y la implementación del lawfare como estrategia político-electoral está dañando enormemente la salud de las democracias latinoamericanas, o mundiales, si damos cuenta de lo que denuncia Mélenchon. Estas acciones, amplificadas irresponsablemente por algunos medios de comunicación, hacen crecer el descrédito del sistema político, lo cual empeora aún más el estado sanitario democrático.
Alertados sobre esta situación, todos debemos asumir las responsabilidades que nos tocan: por un lado el sistema político debe dotar a sus países de las herramientas necesarias para que las ciudadanías tengan las garantías suficientes de no sufrir manipulaciones electorales, por otro los medios de comunicación deben ser más rigurosos con la información que publican, no pelear por las primicia, por el hecho de publicar primero sino por no caer o ser partícipes de trampas y operaciones políticas, y finalmente la Justicia debería algún día dejar ser permeable al poder.

Publicado en:
Semanario Voces de Uruguay. Edición del 5 de setiembre de 2019.
El Siglo de Guatemala. Edición del 5 de setiembre de 2019. 
Rebelión. Edición del 5 de setiembre de 2019.
El Periódico de Tarija de Bolivia. Edición del 5 de setiembre de 2019.
Pueblo Guerrero de México. Edición del 5 de setiembre de 2019.
El Post Antillano de Puerto Rico. Edición del 5 de setiembre de 2019.
El Hurón. Edición del 6 de setiembre de 2019.
5 Días de Paraguay. Edición del 6 de setiembre de 2019.
El País de Bolivia. Edición del 6 de setiembre de 2019.
El Nuevo Liberal de Popayán, Colombia. Edición del 7 de setiembre de 2019.
Diario de Bucaramanga de Colombia. Edición del 7 de setiembre de 2019.
Magangué Hoy de Colombia. Edición del 12 de setiembre de 2019.
La Razón de Bolivia. Edición del 13 de setiembre de 2019.
El Peruano de Perú. Edición del 16 de setiembre de 2019.
Diario Extra de Costa Rica. Edición del 20 de setiembre de 2019.


Comentarios